TU PRIMERA ETAPA
La extrañas. Anhelas aquella época en la que jugabas y correteabas por los parques las 24 horas del día. Esa etapa considerada infancia en la que la gente a la que veías solo de vez en cuando, le decía a tus padres: ``¡Qué rico, qué grande está!´´, o te preguntaban a ti directamente cómo te iba el fútbol o el tenis o lo que hicieses en vez de preguntarte que si ya habías pensado lo que quieres ser de mayor.
Es ese periodo de tiempo el que mucha gente a tu edad echa de menos. Ese en el que ibas al colegio sin agobiarte por los exámenes porque considerabas que estaban ``chupados´´ y estabas convencido de que sacarías buena nota. Ese en el que tus mayores preocupaciones eran dormir con tu peluche preferido y no perderte tu serie de televisión favorita, ese en el que antes de irte a dormir alrededor de las 9.30 le pedías a tu madre que mirase si había monstruos debajo de la cama o dentro del armario.
Añoras temer a la oscuridad a la hora de subir las escaleras de tu casa o de derramar lágrima por haber perdido o roto algún juguete nuevo. Y sabes, tú mejor que nadie, que jamás podrán volver a repetirse esos instantes únicos de nuestras vidas que solo un inocente niño puede vivir ajeno a la verdadera y dura realidad. Volverías a pasar por el mal trago de enterarte de que el Ratoncito Pérez, Papá Noel o los Reyes Magos no existen de verdad, y aún sabiendo lo mal que lo pasaste, lo repetirías una y otra vez. Tú y todos la echamos de menos, todos llevamos parte del niño que fuimos y siempre la tendremos con nosotros. Esa inocencia que cuando tu primo mayor te vacilaba y tu eras inconsciente de todo, lo único que se ocurría hacer era reírte sin saber por qué. Siempre hay algún momento en el que prefieres ser un gran niño antes que un pequeño hombre...siempre.
cuánta razón...
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