Te despiertas asustada,
por culpa de un grito de emoción. Toca levantarse y es temprano. Tu
madre te recuerda que te vas de vacaciones a la playa. En ese momento
te despiertas sobresaltada llena de alegría. Desayunas, te vistes y
te peinas. Piensas en las locuras que harás durante esos 8 días tan
emocionantes que te esperan. No te vas con tus padres, te vas de
vacaciones con tus amigos. Llevas a cuestas tu saco de dormir, tu
esterilla y tu pesada maleta. Vistes una gran sonrisa en ese bonito
rostro. Llegas al punto de encuentro, allí está el autobús y
también puedes ver mucha gente, madres y padres despidiéndose de
sus hijos porque se van de albergue, al igual que tu. Te encuentras
con tus amigos y amigas, todos estáis muy contentos, os espera una
semana inolvidable juntos. Te montas en el autobús y te sientas,
acompañada de tu mejor amiga. Ya falta menos para el comienzo de ese
viaje que tanto deseas. Le lanzas los últimos besos a tus padres,
que te echaran de menos. Se despiden de ti con una sonrisa sabiendo
que te lo vas a pasar como nunca. Arranca el autobús. La emoción te
puede. Aquel momento había llegado.
Anónimo
Anónimo
No hay comentarios:
Publicar un comentario